Problemas sencillos requieren soluciones sencillas

En esta ocasión ahondaré en el segundo punto de mi anterior publicación “Las 5 acciones que delatan a un pésimo director“. Intentaré enfocarme en el grado del problema impuesto o propuesto para llevar a cabo una tarea, problemas sencillos en realidad, cuya resolución no debería tomar más de dos minutos, a lo más.

Las cosas simples hay que mantenerlas simples

Las cosas simples hay que mantenerlas simples

Muchas veces he visto, y me ha tocado sufrir estos vejámenes, que jugadores solicitan validar sus acciones con el director, acciones que en su momento son mundanas, como por ejemplo: subir un escalera, empujar una piedra no demasiado grande, recoger agua de un río, etc. Es entonces cuando el director dice: “…ok, lanza los dados…”. Así sin más, no te dice el por qué, ni tampoco que tan compleja es la tarea que quieres llevar a cabo, es un mandato antojadizo que muchas veces no tiene repercusiones reales dentro de la historia, y en la mayoría de las veces termina como una escena cómica y aislada dentro del grupo.

Inocentemente el jugador lanza bajo esta orden superior, sin pedir explicación alguna o más detalles al respecto. Los dados ruedan y su resultado es comúnmente de regular a bueno, algo que cualquiera con un sentido común pensaría que es suficiente como para abrir una botella de vino, pero acá es donde ocurre el desastre, el jugador no sólo ha lanzado los dados sin justificación alguna, sino que el director hace uso de toda su autoridad para inventar una dificultad donde no la había y peor aún donde no se justifica que la haya. Y créanme cuando les digo que es así. El abuso ocurre cuando el director no dice qué tan difícil sería realizar la acción, el resultado ha quedado expuesto a sus caprichos, quien muchas veces (lo he visto) se lleva la mano al mentón con rostro meditabundo mirando fijamente los dados, como si de esa tirada dependiera el futuro de la campaña, y resuelve algo totalmente insospechado… el jugador falló la tirada.

La Plegaria del Jugador

Hay jugadores que necesitan hacer plegarias para brincar un arroyo

Es este punto ya no hay nada que hacer. Lo que ocurre a continuación de la tirada son eventos que, aunque espontáneos, no tienen ningún objetivo más que ridiculizar o estrazar la situación. El problema es que este tipo de decisiones, adoptadas por el director, tienen un impacto negativo en todo ámbito, primero se pierde tiempo que comúnmente es escaso, segundo aburre a más de un jugador y tercero, si en algún momento se tuvo centrada toda la atención de los presentes, es más que probable que alguno ya se habrá distraído nuevamente.

Con el fin de evitar esto es necesario para el director estar muy consciente de la escena, resolver en presente y no estar pensando constantemente sacar partido a toda acción que hacen los jugadores. También es necesario que los jugadores exijan, antes de lanzar los dados, una razón para hacerlo, el por qué es importante, y si hay una razón, entonces pedir abiertamente se indique la dificultad objetivo, si no hay una dificultad el éxito debe ser automático. Al fin y al cabo todos sabemos que ni las piedras ni las escaleras se defienden, de otro modo todos terminaremos haciendo plegarias para cada acción que queramos llevar a cabo.

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