Demasiado protagonismo

Siempre en un grupo de rol hay un personaje que destaca un poco más por sobre el resto. Es aquel que se lleva los aplausos al final de casi todas las partidas, el que hace la mejor interpretación, tiene buenas ideas y motiva a los demás. Eso es bueno cuando el resto de los jugadores se sienten cómodos y también participan de alguna manera en las aventuras, pero qué ocurre cuando un jugador intenta acaparar todas las escenas, cuando interrumpe de forma indebida, no permite a los demás jugadores expresarse y grita para retener la atención en momentos en que es mejor que estuviese callado.

Cuando eso ocurre al interior del grupo se genera tensión e incomodidad. Se produce un quiebre. Este puede ser silencioso, donde el resto de los jugadores de la mesa, de una forma u otra, se confabulan, inexpresivamente y sin haberse puesto previamente de acuerdo, para sacar al personaje en cuestión del juego; no dialogan con él, no consideran sus ideas, y peor aún pueden llegar a burlarse de él por cosas que no lo a meritan. También puede ocurrir explosivamente, donde uno o varios de los jugadores lo encaren e increpen por su actitud acaparadora y poca voluntad para jugar en equipo, pudiendo esto llegar a desbaratar el grupo y arruinar la sesión en marcha.

¿Qué hacer cuando detectas a uno de estos personajes dentro de tu grupo y algunos empiezan a ponerse tensos? Es deber de un director velar por una distribución razonable del protagonismo, pero también es prudente no forzar una situación en un jugador que disfruta más tener un papel secundario. Cuándo encuentras uno de estos personajes en tus partidas y detectas que la situación en el grupo se ha vuelto incómoda, basta con dirigir tu atención a los demás jugadores, escuchar sus ideas y peticiones, y si es posible materializarlas. Si se mantienen silenciosos, pregúntales qué hubiesen hecho o preferido ellos y lleva la acción por ese rumbo. Así sentirán que hicieron un aporte dentro del equipo y eso generará equilibrio en el grupo.

Pero si el problema persiste es hora de sentarse a la mesa y dialogar con todos los involucrados, de otro modo estarás viendo a tu grupo llegar a un triste final.

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