Jovian Chronicles – Episodio 4: Vuelo Nocturno (parte 3 y final)

Gereford y Peter, alcanzaron a abordar la nave  justo a tiempo, pero solo pudieron aferrarse al pasamanos del pasillo, mientras la nave despegaba, ante lo que Peter, dada la potencia de este, perdió la consciencia, mientras Gereford, resistía de pie.

Una vez en el hangar, los 3, por fin pueden soltar un suspiro. Pero la paz fue terriblemente breve, ya que se vio interrumpida por una alarma, acompañada por el cambio de todas las luces de la nave a un intenso rojo.

Al comunicador del transporte llegó el mensaje de Meiryn Hawke; “Un escuadrón de las FDE está despegando y viene en nuestra dirección, también recibo lecturas de una exo-armadura de GACT”.

Noah Bright entendió que aún era muy pronto para relajarse, y les comentó a los jóvenes que durante la breve estadía de la Bella Durmiente en la estación espacial, habían logrado transferir 4 exo-armaduras, enviadas por las FAJ. Luego, les indicó que se equiparan, y si estaban dispuestos, abordaran una.

Rabaab, quien aún estaba en shock, sintió la puerta del transporte cerrarse, y se vio sola con el cuerpo sin vida a su lado. Había escuchado todo lo que había dicho Noah. Poco a poco, sus temblorosas manos comenzaban a apretarse, sus ojos se llenaban de sangre y lo único que podía pensar era: “Venganza”.

Gereford, quién había logrado mantenerse despierto, se encontró de frente con Alan en el pasillo, quién no podía creer que ese tipo hubiese vuelto a la nave. “Gervo”, le estaba explicando la situación, cuando se encendió la alarma, y solo le dijo; “Llévate a mi amigo a la enfermería, yo trataré de ayudar”. Lasse, dándole la espalda, recogía a Peter, mientras decía; “Me diste el susto de mi vida, y ahora te atreves a mandonearme?, me debes una, imbécil”. Gereford, recordó la exo-armadura en el hangar y tomó rápidamente el elevador hacia allá.

La joven terminaba de cambiarse al traje de piloto dentro del transporte, y cuando salió, ni Noah ni los 3 improvisados pilotos entendían que pasaba. Las puertas del elevador se abrieron, y la escultural imagen de Rabaab flotando hacia la última exo-armadura disponible, fue lo último que Gereford alcanzó a ver antes de que las puertas se cerrasen de nuevo, debido al inicio de la apertura de las compuertas exteriores. Desde dentro del ascensor, Gervo se comunicó con el puente, y los convenció para que lo dejasen ayudar, obteniendo indicaciones de como llegar a la zona de torretas antiaéreas.

Mientras, en el hangar, uno tras otro se montaban en la catapulta de lanzamiento. “Unidad Suzaku, despegue!”, decía Meyrin,  y la fuerza del impulso lo dejaba pegado al asiento, mientras el EAL-04 Pathfinder salía a la inmensidad del espacio.

5 unidades CFB-10D Gnomo y una unidad CEA-01 Syreen se acercaban a toda velocidad.

Por el canal de comunicaciones abierto, recibían un mensaje; “Malditos terroristas, como se atreven a secuestrar al Doctor Peyarje!”, el rostro ensangrentado de Kharan Ramsus se dejaba ver debajo de su casco. Fue él mismo quién cargo a toda velocidad en contra de la formación Joviana. Haciendo uso de sus SLDCA (Sistemas Laser de Defensa Cercana Activa), 4 rayos de energía se movieron en todas direcciones. Logan y Suzaku fueron alcanzados, siendo el primero el más afectado, ya que el rayo, dejó inutilizable la cabeza de su máquina, desactivando efectivamente, sus sensores principales.

Los Gnomos, siguieron rápidamente al Teniente, y en una formación de punta de flecha, abrieron fuego en contra de los jóvenes.

El primero en reaccionar fue Suzaku, quien se armó con sus dos lanzas de plasma, y esquivando disparos, cargó contra el Syreen de Ramsus. 2 pequeñas explosiones al nivel del torso, indicaban que el ataque había sido efectivo. Solo 2 de los SLDCA quedaban activos, pero Ramsus no dejaría esta ofensa pasar inadvertida.

La joven Rabaab, quien no tenía la menor idea de como manejar una Exo-armadura, fue recomendada por la computadora a leer el tutorial básico.

Un gnomo, que había observado la temeraria carga del Pathfinder de Suzaku, aprovechó la apertura, y disparó a su expuesto torso, directo a la cabina. Bright, quién vigilaba a sus novatos compañeros, advirtió demasiado tarde el sucio truco del enemigo. Sus manos se movieron solas mientras propulsaba su maquina en medio de la trayectoria del misil, el cual impactó demasiado cerca del tanque de enfriamiento, enviando cientos de esquirlas volando dentro de su cabina, las que rasgaron traje y piel del veterano piloto.

Logan trataba de adaptarse a los sensores secundarios, pero todos sus disparos fallaban, debido a la bajísima precisión de los mismos.

Rabaab, quien había terminado el primer nivel del tutorial, movió su brazo y dijo; “Entonces, solo lo levanto, y aprieto esto…”, un potente estruendo se dejó sentir y un desafortunado Gnomo vio como el rayo de partículas atravesaba su blindaje, haciéndolo explotar, mientras maldecía su destino.

Ramsus, haciendo uso de las garras del Syreen, apretó con fuerza los brazos de Suzaku, impidiéndole alejarse. Los SLDCA acumulaban energía cuando el joven pateó a su enemigo, logrando liberarse, pero Kharan, había agarrado los brazos del Pathfinder en su punto mas débil, sacándolos de cuajo al liberarse Suzaku.

Gereford, bajo las ordenes de Roberto Batista, tomó el control de una torreta y poco a poco fue afinando su puntería, hasta que una ráfaga de proyectiles de alto calibre, dieron de lleno sobre uno de los hostiles, destruyéndolo en el acto.

La batalla poco a poco fue inclinándose a favor de los jóvenes, dada la superioridad de sus unidades, y el Teniente Ramsus no tuvo otra opción mas que ordenar la retirada.

Darío, quien había catapultado muy mal al comienzo, se reincorporó, y en una maniobra… poco convencional, utilizó a uno de los gnomos en retirada como “Frisbee” y se lo arrojó a otro, destruyéndolos a ambos.

Ya fuera del rango de las armas, la cabina del Syreen se abría y Ramsus los apuntaba diciendo; “No importa cuanto huyan o donde se escondan, los encontraré”.

Al regresar, nadie podía creer lo que vieron dentro de la cabina de Bright. Estaba sentado, inmóvil, con esquirlas metálicas en todo su cuerpo. Suzaku, quien ayudó a bajarlo, encontró una foto de él, una mujer y un niño pequeño, aparentemente su familia.

La escena final, es la triste despedida de quién había sido el defensor de la Bella Durmiente por años, y el desconocido chofer, a quién solo Rabaab parecía conocer, pero esta, apretaba un libro de notas contra su pecho y las palabras parecían simplemente no querer salir.

Continuará…

Can you prevent the universal war?

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