Jovian Chronicles – Episodio 2: El Taller del Dios de la Guerra

Ya han pasado 2 días de viaje a bordo del “Georgia”. Logan trata de seducir a una joven en la zona de entretenimiento, Suzaku estudia acerca de las apasionantes exo-armaduras y Darío observa y analiza. Al tercer día, se juntan a desayunar en el nivel comedor, y notan que un par de ingenieros con ropas de trabajo (overall) llevan unos planos consigo, también se fijan que sus uniformes poseen la insignia de GACT (Gobierno Administrativo Central Terrestre). Tras un juego del gato y el ratón, averiguan que los planos corresponden a un nuevo tipo de exo-armadura, pero esta posee extremidades demasiado grandes como para el combate, seria demasiado torpe y lenta. Aun desconformes con la información obtenida, se aventuran a la zona de carga del “Georgia”, donde encuentran, después de mucho buscar, un container con partes hidráulicas y metálicas de exo-armaduras, y una nota en el fondo que dice; “Entregar a la Corporación Ares”.

El viaje finaliza y Logan deja una enamorada a bordo del “Georgia”, pero la información que poseen es de vital importancia, por lo que se despide de ella. Logran observar la descarga del container y escuchar donde se dirige; “La fabrica-colonia de cerámica de la Corporación Ares”, una colonia supuestamente abandonada hace años por los problemas financieros de la Corporación. Un oficial de las FAJ se contacta con ellos en la estación espacial y tras ser actualizado con la información obtenida en el “Georgia” les dice que están autorizados para ir a investigar, pero que solo observen e informen. Les da una coordenada para la extracción y se retira.

Suzaku astutamente se escabulle dentro del container, mientras Logan y Darío arriendan una nave particular para seguir al carguero.

Lo que no consideró Suzaku al esconderse, eran las condiciones bajo las cuales iría dicho cargamento. Tuvo suerte de que el sistema de soporte vital del traje de piloto que siempre usa orgullosamente bajo su ropa se activase y lo mantuviese vivo. Lamentablemente no pudo permanecer consciente, por lo que al despertar se vió maniatado sobre una especie de sillón dentro de una habitación con techo, paredes y piso metálico.

Mientras tanto, Darío y Logan, quienes seguían la señal emitida por el traje de Suzaku, lograron entrar sin ser detectados a la colonia espacial, ocultando la nave y caminando hacia la señal. La colonia mas bien parecía las ruinas de una antigua civilización, que nunca pudo florecer y que ahora era solo una sombra, un mal recuerdo, de lo que alguna vez fué. En medio de ese escenario encontraron 3 grandes galpones, también aparentemente abandonados, pero la señal provenía de dentro de uno de ellos, por lo que se acercaron a investigar.

En efecto, la desértica colonia solo era una fachada, ya que dentro de los galpones, había movimiento y ruido; camiones, containers, etc.

Darío le dijo a Logan que vigiláse la entrada del galpón mientras él iba a buscar a Suzaku. Esquivando hábilmente las miradas de los guardias, Kantt llegó a la habitación desde donde provenía la señal y logra liberar a Suzaku. Lamentablemente, el fuerte ruido metálico de la puerta al cerrarse alertó al guardia de la pieza contigua, pero demostrando un excelente trabajo en equipo, pudieron neutralizarlo sin dificultades. Dentro de esa pieza, encontraron un computador, que posiblemente tenía bastante información, pero al desconectarlo para llevárselo, se activó la alarma dentro del recinto, alertando a todos los guardias. Al ver esto, Darío le dispara a la fuente de poder, tratando de dejar el dispositivo de almacenamiento en las mejores condiciones posibles, apagando efectivamente la señal de alarma.

A pesar de ser sobrepasados numéricamente, los 3 jóvenes demostraron su valía…

Logan, quien entró apenas escucho la alarma, cortó por la mitad a uno de los atacantes con un espadazo preciso, mientras la espalda se le teñía de rojo. El último de los guardias aún estaba en pie, aterrado, al ver como sus compañeros habían sido aniquilados,  Darío solamente le apuntaba, sonriendo, mientras decía: “Las ratas gordas son las primeras en caer”.

Un lastimado Suzaku y Darío corrieron al punto de extracción, pero Logan decidió entrar a otro galpón antes de retirarse. Dentro, vió como ensamblaban en linea un gran numero de estas exo-armaduras de grandes brazos, y que estaban casi a punto de entrar en funcionamiento.

Una explosión remeció toda la colonia, una de las paredes exteriores había sido perforada por un potente disparo. A través del agujero dejado por el impacto, Kantt y Suzaku vieron como una gran nave con aspecto de carguero entraba a toda potencia, posándose frente a ellos. Una imagen enorme en la cubierta de la misma les llamó la atención; Una hermosa mujer durmiente, en un largo vestido de seda. Una compuerta se abría, mientras la nave flotaba a escasos metros del piso, y un hombre con traje espacial les hacía señas de que entrasen.

Las anti-medidas de perdida de presión de la colonia aún funcionaban, y se aglomeraban rápidamente alrededor del agujero como grandes parches de goma, achicando el agujero más y más. Logan, quien había salido corriendo a toda velocidad del galpón, vió como el carguero se elevaba porque no podía esperar más. Solo tenía una posibilidad; correr a la nave arrendada y tratar de salir antes de que el agujero se cerrase por completo. Para cuando saltó al asiento del piloto, el agujero ya estaba casi cerrado del todo y en una maniobra desesperada, aceleró al máximo y en el último segundo, salió al espacio infinito gritando “El peligro es mi vida!”

Continuará…

Can you prevent the universal war?

Anuncios