Cóctel de Wyrms XI: Mekton Z

El evento había iniciado tarde lo cual provocó incertidumbre en mis expectativas de conseguir jugadores, hubiese sido desalentador no poder narrar después de todas las molestias que me había tomado para levantar una mesa en la convención.
La suerte me sonrió y a los pocos minutos de haber inscrito el juego ya tenía los dos primeros jugadores, así que me puse en marcha y los encontré esperando al GM. Convenientemente aún quedaban quince minutos para que la mesa se diera iniciada oficialmente, así que para aprovechar el tiempo expliqué a los presentes de qué trataba el juego. Antes de poder terminar la explicación y de haber repartido los personajes ya contaba con cuatro jugadores.
Sin más demora comenzamos como era previsto quince minutos pasados el medio día. Con una breve introducción de la situación en que se encontraban y dándoles un objetivo, el equipo fue despachado rápidamente a cumplir la misión.
Tarde se unió el quinto jugador, al cual mezclé con la historia para que hubiese una razón lógica del porqué se encontró a destiempo con sus pares. La mecánica funcionaba como reloj suizo y todas las piezas empezaron a encajar.
A medida que corría la partida fue clara la diferencia entre los jugadores experimentados con los que jugaba en ese momento y los novatos con quienes realicé la sesión de prueba semanas antes. Los actuales no vacilaban en resolver qué hacer o qué decir, discutían y planificaban con rapidez, cómo si estuviesen metidos en una película de acción y cada minuto contara. Usaban ideas preconcebidas típicas de alguien que lleva tiempo jugando rol, incluso aportaron más de lo que hubiese esperado, al punto que me otorgaron facultades para generar más acción. Sus reacciones en las diferentes escenas de la partida eran de momento instintivas y de momentos aprendidas, pero una cosa era clara, sabían lo que estaban haciendo, y lo mejor de todo es que lo hacían como un equipo.
Les otorgué en todo momento libertad para que resolvieran qué era lo mejor para cumplir con el objetivo, en el entretanto fue claro que el grupo se deleitaba con el combate, la sangre, los golpes y los disparos. Resumiendo el drama la partida se llenó de acción, batallas y héroes. Así la historia no se dio dos veces igual, a pesar que la misión era la misma. Demás está decir que en su punto más alto una euforia hacía vibrar al grupo, una locura desatada en cada tirada exitosa y risas de cuando en cuando convirtieron la mesa de Mekton Z en posiblemente la más animada de la sala 28-S.
Muy contento de haber compartido con tan excelentes jugadores y buenas personas, di por concluida la partida con un balance absolutamente positivo. Difícil es decir lo contrario, la satisfacción en sus rostros lo confirmaba.

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